Se trata de cuatro hombres y tres mujeres, una de ellas de nacionalidad venezolana, quienes mantenían relaciones familiares y sentimentales entre sí (hermanos o esposos), lo que les habría permitido definir con mayor facilidad los roles al interior de la red; como, por ejemplo: quién sería el encargado de conseguir las sustancias ilícitas (cabecilla), quién prepararía las dosis y quiénes las comercializarían.
Labores de la Policía Judicial entre las que se destaca la figura del agente encubierto evidenciaron que estas personas serían las posibles responsables de vender cocaína y marihuana al menudeo en el barrio El Pando de la capital de Magdalena, zona integrada a su vez por los sectores San José del Pando y Murallas del Pando.
En desarrollo de cinco diligencias de registro y allanamiento adelantadas por la Unidad Básica de Investigación Criminal de la Policía, se efectuaron las capturas de estas siete personas: Edwin Enrique Márquez Pérez, Yorlando Dario Barros Ternera, Rosa Isela Estrada Polo, Jorge Armando Rodelo Benítez, Maday Fabiola Ortiz Chirinos (venezolana), Yurlis Ramoris Barros Ternera y Alfonso José Mejía Mora.
Un inmueble, ubicado en El Pando, al parecer era usado para el acopio de las sustancias ilícitas y en algunas oportunidades como espacio para consumirlas.
Los integrantes de la red de microtráfico acudían a este lugar para aprovisionarse de las sustancias ilegales que luego eran vendidas en parques y vías públicas. Dependiendo del tipo de sustancia las dosis eran comercializadas entre $6.000 y $8.000.
Por estos hechos, la Fiscalía imputó a los capturados por los delitos de tráfico fabricación o porte de estupefacientes y concierto para delinquir. Todos los implicados aceptaron su responsabilidad en los hechos que les fueron atribuidos.
Los hombres fueron enviados a la penitenciaria Rodrigo de Bastidas de Santa Marta, mientras que a las mujeres se les concedió la detención domiciliaria.