Guaidó fue elegido hace un año como presidente de la Asamblea Nacional, conforme a las normas internas de rotación de los partidos opositores, que ganaron la sede legislativa en 2015.
La Asamblea Nacional elegirá el 5 de enero a una nueva cúpula, lo que sitúa a Guaidó en la cuerda floja. Si pierde el control del Congreso perderá también la legitimidad constitucional en la que se ha apoyado.
Para continuar con su liderazgo, Guaidó necesita el voto favorable de al menos 84 de los 167 diputados que componen la Asamblea Nacional. “Tenemos mucho más de lo necesario para la reelección”, afirmó Guaidó. Para esta afirmación tomó como referencia la reciente votación para reformar el reglamento parlamentario, que se logró con 93 votos.
La lucha por el voto
Elliott Abrams denunció que el gobierno de Venezuela «está usando una combinación de amenazas, detenciones y sobornos para detener la reelección de Guaidó”.
A lo largo de 2019 la Fiscalía y la Asamblea Constituyente despojaron de su inmunidad a 30 diputados. Se les acusó de supuestas tentativa de magnicidio contra Maduro hasta corrupción. Algunos de los diputados señalados están presos, destaca Roberto Marrero, jefe de despacho de Guaidó.
Además, de acuerdo con Abrams, el Gobierno de Maduro está ofreciendo cantidades a los diputados opositores para que retiren su apoyo a Guaidó este domingo.
En un contraataque, Guaidó promovió una reforma del reglamento de la Asamblea Nacional para que los más de 20 diputados exiliados puedan votar de forma virtual este 5 de enero.