En los municipios de producción agrícola del páramo merideño los productores intercambian sacos de cosecha por gasolina que traen personas en pimpinas, sobre todo desde el estado Barinas. Desde mayo de este año, cuando la escasez de combustible para vehículos se agudizó en esta entidad, la gasolina es ofrecida por revendedores en pesos colombianos y dólares.
En el estado Táchira el peso colombiano es más utilizado que el bolívar. Por su cercanía con la ciudad colombiana de Cúcuta, los tachirenses tienen fácil acceso a esta moneda, que ahora es permitida hasta para pagar el pasaje en el transporte público.
Desde el año 2015, cuando se hacían largas colas en los supermercados para acceder a productos de primera necesidad a precios regulados, la venta de productos colombianos en mercados populares comenzó a aparecer y ahora está en todas partes.
En pesos también cobran quienes revenden la gasolina, el gas y hasta los funcionarios destacados en las estaciones de servicio, ya sean isleros, policías o del Ejército para dejar pasar a los “coleados”. La reparación de cauchos y baterías para vehículos también se cancela en moneda colombiana. Actualmente son cada vez más los negocios que no aceptan bolívares sino pesos colombianos o dólares.
Alimentos y vestimenta se puede adquirir en dólares en el estado Trujillo. Comercios reconocidos como Traki, en el municipio Valera, permiten la compra, en pago electrónico y en efectivo, de alimentos y otros productos en moneda estadounidense.
En esta entidad, a diferencia de Táchira y Mérida, los comerciantes piden a los usuarios pagar preferiblemente en bolívares, aunque todos los productos marcan su precio en dólares, que convierten a moneda nacional al cambio del día según indicadores del mercado paralelo. El peso colombiano es poco común como moneda de cambio entre los trujillanos.