“Los Coyotes”, como cataloga Chile a quienes se dedican al tráfico de personas, cobraban entre 100 a 300 dólares por el proceso, sin explicarles que tendrían que caminar por más de 10 horas por el desierto y por campos plegados de minas. En el grupo venían 11 niños y una guagua.
«En un circulo personas rezan en medio de la oscuridad del desierto, solo los alumbran los focos de vehículos de los gavieros. Niños jóvenes y adultos son todos victimas de quienes juegan con la esperanza de una mejor vida”, describió un reportero de TeleTrece.
«Nos vinimos hace 20 días desde Taina hasta el chile y ahora nos quieren regresar”, dijo un hombre que se identifico con nacionalidad venezolana quien junto a otros emigrantes se escondía entre los arenales.»
Desde julio los entes chilenos investigaban el caso. Ya habían detenidos a dos “Coyotes” más, José Cáceres Gutiérrez y Rey Navarro Santiago, ambos venezolanos quienes en esa oportunidad trasportaban a 29 personas de distintas nacionalidades y 12 menores.
En nuestro país vamos hacer todas las acciones para evitar esos ingresos ilegales. Y si son perforadas las fronteras tomaremos las medidas para que regresen a sus países”, sentenció Andrés Chadwick, ministro del Interior chileno.