Los ciudadanos que ingresan como inmigrantes de forma ilegal a un país, podrían ser víctimas de trata de personas y delitos laborales por falta de papeles legales. Según el Artículo 3 (a) del Protocolo para Prevenir, Reprimir y Sancionar la Trata de Personas, es un delito que tiene lugar en todas las regiones del mundo.
En vista de ello, existen organismos internacionales como la ACNUR para la protección de los inmigrantes que se mueven de manera irregular o que se encuentran en situaciones prolongadas de vulnerabilidad y no son capaces de buscar ayuda de las autoridades estatales para escapar de una situación de explotación.
Los inmigrantes venezolanos
La catástrofe humanitaria que se vive en Venezuela, ha generado el éxodo masivo de personas que huyen del país en busca de una “mejor” calidad de vida, que en algunos casos por tomar decisiones desesperadas, se “lanzan” en una aventura en la que terminan durmiendo en las calles o pidiendo en los semáforos de otros países.
Las políticas migratorias de algunos países, como por ejemplo Ecuador, exigen que para ejercer su profesión siendo extranjero o trabajar (hasta en un supermercado), tengan algún tipo de visa y estén cedulados. Sacar la documentación respectiva no es un tema sencillo, esto implica disponer de al menos 400 dólares para legalizar su situación migratoria, lo que en el caso de los venezolanos es mucho dinero por las condiciones de pobreza en los que los sumergió el régimen.

Esta situación, ha generado por ejemplo que algunas venezolanas recurrieran a la prostitución o que algunas fueran víctimas de trata de blancas o explotación sexual cuando asisten a alguna “entrevista de trabajo” sin tener la documentación pertinente, personas sin escrúpulos se aprovechan de esta condición y las someten a tratos crueles.
Sin embargo, algunas organizaciones mundiales han hecho esfuerzos para abordar la trata de personas desde un amplio espectro de actividades que abarcan la justicia penal, el compromiso judicial, los derechos humanos y el desarrollo.
La Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la trata de personas, la Sra. Maria Grazia Giammarinaro, explicó, “No todos los migrantes son objeto de tráfico. Pero las personas que huyen de conflictos y situaciones de emergencia y pobreza, están obligadas a emigrar en condiciones de inseguridad y vulnerabilidad”, recalcó.
Además, detalló que: “Estas personas pueden ser objeto de explotación y tráfico durante el viaje, o al llegar a su destino, debido a su situación de vulnerabilidad social”.