De las 20 máquinas de hemodiálisis solo ocho están funcionando y, por ello, el horario de tratamiento es reducido a una hora y media o dos horas, dependiente de la gravedad del paciente.
En una jornada promedio los pacientes necesitan entre cuatro y cinco horas para purificar la sangre a través de los filtros de las máquinas de hemodiálisis, pero no reciben sesiones completa por la falta de operatividad de máquinas.
En las instalaciones atienen a 78 pacientes, quienes denunciaron que no reciben su tratamiento y muchas veces no cumplen con el horario programado. Las condiciones disminuyen su calidad de vida.
Mariana González, familiar de un paciente, dijo que toman turnos tres veces a la semana, algunos pacientes van en la mañana y otros en la tarde para tratar de cumplir con la diálisis.
Desde julio, los pacientes han solicitado al centro adscrito al Instituto Venezolano del Seguro Social (Ivss) la reparación o sustitución de los equipos, pero no han recibido respuesta. Aunque la directiva, a cargo de Rubén Rojas, ha realizado el requerimiento a la institución.
José Romero, paciente renal, a sus 64 años, explicó que el equipo de ósmosis, con el que purifican agua para las máquinas, también está dañado y el agua de las máquinas no está potabilizada.