Es lo que ha ocurrido a Nicolás Maduro durante una transmisión en la cual pretendió hacer gala del uso de palabras técnicas, sin embargo, una vez más quedó en evidencia que este personaje carece de esos talento y su poco desarrollo verbal no le permite diferenciar entre “prospección” y “proyección”.
Al momento de anunciar que las reservas de oros y diamante quedarán certificadas por cantidades enormes, trata de señalar que se trata de “riquezas de la patria”, seguramente el señor Maduro olvida que esa Patria hoy va menguando porque toda esa riqueza se ha enviado a otros destinos y en el país sólo va quedando la destrucción del ecosistema más antiguo del mundo.
Otro anuncio que hace en esa transmisión el regordete usurpador es que Venezuela ya certificó y tiene la primera reserva de diamantes del mundo, sin señalar en ningún momento que empresa u organización ha realizado tales certificaciones.
Por supuesto que todo ese pomposo anuncio lo realiza haciendo el “guiño” de que son reservas certificadas que están “abiertas a la inversión extranjera” olvidando quizá que con las expropiaciones y el despojo avanzado sobre empresarios que habían puesto sus esperanzas y capitales en esta tierra, liquidaron el deseo de inversión puesto que no existe en el país la necesidad jurídica que se requiere para ello.
También Maduro realiza el anuncio que el país posee el quinto lugar en el mundo en cuanto a las reservas del hierro, quizá le falte alguna vitamina para la memoria para que pueda recordar como acabaron con la Ferrominera del Orinoco y las industrias de Guayana, ahora deberán esperar que venga alguna transnacional que se quiera arriesgar para poder aprovechar en algo todo ese potencial.
El regordete usurpador parece olvidar (¿o es a propósito?) que toda esa riqueza de nada sirve si no hay la infraestructura para extraerla y poder comercializarla y vivo ejemplo de ello es el desplome de la producción petrolera luego de que Pdvsa se desplomara por el abuso y no inversión por parte del Estado.