Y no es de gratis. Mientras se amplía el espectro de pobreza, menos posibilidades hay de que pueda organizarse una fuerza interna que les pueda derrotar. La pobreza y destrucción han sido los instrumentos utilizados por Maduro y su “corte de los milagros” para atornillarse en el poder.
Maduro ha enfilado nuevamente sus baterías hacia Colombia como elemento de distracción al asegurar en su estilo chabacano y chambón que Colombia “se lleva el café” de Venezuela y que “la mitad del café que Colombia está vendiendo al mundo es venezolano”.
Según el mofletudo gobernante de facto “mafias paramilitares colombianas” serían las que “roban” el café y evitan que lleguen a los venezolanos. “Se los llevan de aquí en sacos y los venden allá (…) el mejor café del mundo es venezolano”, dijo en su discurso.
En medio de anuncios para “mejorar” la distribución de alimentos (que no producirlos) Maduro aseguró que “Lo más importante es que hay que garantizar que el café le llegue al pueblo. A través de las cajas Clap, y métodos de distribución accesibles. (…) Hay que evitar que lo roben las mafias paramilitares de Colombia.
La destrucción del aparato productivo, la expropiación de plantas procesadoras y empaquetadoras de Café así como el abandono de los cultivos han sido los principales causales de la destrucción y desaparición de casi todas las industrias productivas en Venezuela, aún quedan algunas pero, seguramente, ya encontrarán la manera de expropiarlas para cumplir la tarea.
En la actualidad, Venezuela se encuentra en crisis por falta de alimentos, fallas en todos los servicios básicos a nivel casi nacional y falta de combustibles. Caracas ha sido privilegiadas motivado a que los poderes tienen en la ciudad su sede, el resto del país paga las consecuencias de ese privilegio ya que muchas ciudades continúan sufriendo de prolongados apagones, no hay gas, gasolina y los alimentos así como el agua potable escasean.