Mañana vence el plazo que le dio Estados Unidos a todas las empresas y consorcios para finiquitar su relación con la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) y, de esta manera, evitar ser sancionados por Washington si compran crudo nacional. Analistas y expertos aseguran que al gobierno de Nicolás Maduro solo le quedarán dos “salvavidas”: Rusia y China, las principales potencias energéticas y económicas del planeta.


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📅 11 Junio – 19 Julio 2026
A partir de este Lunes: Ninguna entidad extranjera podrá utilizar el sistema financiero estadounidense para comprar crudo local a Pdvsa.

En la actualidad, la compra de crudo venezolano genera el 96% de las divisas que ingresan a las arcas del Estado. Este año, los actuales precios del barril proyectan ganancias por exportaciones petroleras por encima de los 8.000 millones de dólares, pero la cifra podría caer a la mitad si Washington decide endurecer aún más sus sanciones energéticas hacia Venezuela y decide dejar de comprar de una vez por todas el recurso proveniente de los campos de la Faja del Orinoco y del occidente.
Lo que si es cierto es que desde mañana, el Ejecutivo deberá encontrar destino para unos 500.000 barriles diarios (bd) que hasta ahora exportaba a distintos socios en Norteamérica y otras naciones —75% de su flujo de caja a fines de 2018—, y utilizar divisas distintas al dólar. Además, tendrá que hallar quién le provea unos 120.000 bd de combustibles y crudo liviano y diluyentes para refinar su petróleo.
Hasta hace cinco años, el principal destino de los barriles locales iban dirigidos a más de 30 países de América Latina, Centroamérica, Europa y Asia. Hoy, la lista se ha visto reducida drásticamente por dos factores: la abrupta caída de la producción petrolera y las duras sanciones del gobierno de Donald Trump.
Para eludir la sanción de Estados Unidos, el gobierno venezolano ha acudido a compañías chinas y rusas como “intermediarias”. “Está utilizando a Rosneft y otras empresas para colocar su crudo”, dijo a la AFP el especialista Luis Oliveros, aunque la compañía rusa lo niega.
Tras anunciarse el embargo en enero, el presidente de Pdvsa, Manuel Quevedo, viajó a India con la meta de duplicar los 300.000 bd que Venezuela entregaba a compañías de ese país como Reliance Industries y Nayara Energy (vinculada a Rosneft).
India se perfiló así como el “mayor mercado generador de flujo de caja” para Venezuela, país con la mayor reserva de crudo, señaló el Wilson Center, basado en Washington. Empresas indias compraban 22% del crudo venezolano en 2017, por detrás de Estados Unidos (41%) y China (25%), según la agencia de energía estadounidense.
No obstante, Reliance informó la semana pasada que limitó sus importaciones desde Venezuela y que suspendió la exportación de diluyentes debido a las nuevas sanciones.
¿Qué opciones le quedan a Venezuela? China y Rusia son los que quedan como “salvavidas”, advierte Oliveros. Los envíos a esos países se destinan mayoritariamente al pago de acreencias que representan un quinto de los 150.000 millones de dólares de la deuda externa venezolana.
En esto coincidió el analista en temas energéticos, José Sangronis. “Las dos cartas que le quedan al gobierno de Maduro son China y Rusia, sus grandes aliados. Son los únicos clientes fiables que tiene Maduro, dejando por fuera a Estados Unidos e India. Lo más probable es que esos 500.000 barriles de Norteamérica ya estén negociados con Moscú y Pekín”.
Indicó el experto que “sí bien es cierto que la lista de compradores se redujo en más del 95%, tener a Rusia y China no es nada despreciable, ambos países son potencias mundiales y tienen muchos intereses en América Latina. Hasta ahora, Estados Unidos no ha subido el tono con esas dos nacionales, no les ha hecho ningún reclamo, como lo hizo con India y que si cedió a las presiones. Claro, vender crudo a países tan lejanos implicará fuertes rebajas en el producto comercializado”.
Para Ecoanalítica “si antes fue una tarea difícil redirigir estos barriles, ahora en medio de las sanciones lo será aún más. Si consideramos entre los posibles destinos China, el flujo de exportaciones hacia Asia tendría que sortear una serie de trabas logísticas de gran envergadura para lograrlo. Desde adaptar puertos, infraestructura, hasta renegociar contratos”.
Con las sanciones impuestas, Pdvsa tratará de dar un “golpe de timón” a sus exportaciones petroleras y dirigirlas al viejo continente, tal como también lo asomó, en una entrevista, el propio Ministro para el Petróleo y presidente de Pdvsa, Manuel Quevedo.
Quevedo dudó que Estados Unidos pueda buscar mercados alternos para sustituir el abastecimiento de petróleo y combustible venezolano.
“Colocamos en el mercado norteamericano en el orden de los 400 mil y 600 mil barriles diarios. Si endurecen las sanciones, en Venezuela nos vamos también a otros mercados. Vamos a ir sustituyendo algún mercado (EE UU) que era el más cercano (… ) está el mercado asiático, nos vamos a diversificar. Vendemos nuestro petróleo a quien nosotros decidamos”, agregó el titular de la cartera petrolera.
Venezuela sufre cinco años de recesión, una inflación proyectada en 10.000.000% por el FMI para 2019 y una aguda escasez de bienes básicos, con reservas internacionales de 8.500 millones de dólares.
El embargo es la más dura de una serie de sanciones estadounidenses que, según Maduro, ya han causado un daño a la economía de 30.000 millones de dólares.
Los expertos coinciden en que hay pocos ejemplos de que las sanciones estadounidenses funcionen.
Según Peter Hakim, experto de Diálogo Interamericano, “las sanciones no han hecho mucho para lograr un cambio en Irán, Corea del Norte o Cuba”, aunque aclara que el caso de Venezuela puede ser diferente por su dependencia del crudo.
Algunos analistas descartan una deriva similar a la cubana, pero Michael Shifter, también de Diálogo Interamericano, cree que se avanza hacia “un punto muerto con dimensiones geopolíticas” similares a las de la isla.
Un informe de la consultora Rapidan Energy Group basada en Estados Unidos calcula que la producción de la estatal Pdvsa podría perder temporalmente unos 200.000 bd. El bombeo, que era de 3,2 millones de bd en 2008, bajó a unos 732.000 b/d en marzo pasado lo que pondrían aún en más aprietos las exportaciones petroleras venezolanas.
La última jugada de Maduro está dirigida a consolidar alianzas con sus socios estratégicos China, Rusia y Turquía, para la venta de crudo venezolano y oro, en una búsqueda de oxigenar los ingresos de divisas.