Ahora, con el reciente asesinato de Melver, de 24 años, podrá disfrutar solo de su hija menor, de 13, la única que sobrevive.
“Hace nueve meses, mi otro hijo fue asesinado en Venezuela, por la PTJ (CICPC), luego de ser sacado de la casa de la abuela”, explicó el doliente.
El hombre recordó que le pidió a su hijo Melver que dejara de compartir con un grupo de amigos y que estuviera mejor solo, sin “compinches”. Pero, él no siguió los consejos y precisamente, fue asesinado, junto a las otras cuatro víctimas.
Hernández era amigo desde hace muchos años de Ramiro Sánchez, otro de los occisos y quien además lo invitó a tomarse unas cervezas antes de que se fuera hacia el municipio de Ureña del estado Táchira, donde vivía.
El papá, que reclamó el cadáver de su hijo en el Instituto de Medicina Legal, recordó que la última conversación que tuvo con su hijo fue el viernes, a través de mensajes de WhatsApp.
“Todavía tengo los mensajes en los que me pedía que me cuidara y me decía que me quería”, dijo.
Hernández, de 24 años, retornó a Cúcuta el miércoles, luego de pasar al menos quince días en Santander, en compañía de su mamá.
“Mi hijo trabajaba en zapatería, pero allá no consiguió trabajo y regresó”, dijo.
Identificados
De otra parte, los familiares de los venezolanos Rodolfo José Díaz, de 44 años, y de Gerson Stiven Sepúlveda Rojas, de 20, también identificaron a sus seres queridos en Medicina Legal y esperan poder darles el último adiós y llevar los cadáveres al país vecino.
Díaz fue asesinado a bala la noche del martes 12 de febrero, en el sector Las Parrillas de La Parada (Villa del Rosario).
Los familiares del extranjero desconocían de problemas o amenazas en contra de su ser querido. Aseguran que solo cuentan con la ayuda de un allegado para permanecer en Cúcuta, mientras adelantan los trámites para reclamar el cadáver. Sin embargo, no tienen el dinero suficiente para trasladarlo.
En la trocha La Carbonera
Los familiares de Gerson Stiven llegaron provenientes de Ureña para reclamar el cadáver y darle el último adiós.
Este hombre fue asesinado en la trocha La Carbonera, la mañana del domingo, al parecer, convirtiéndose en una nueva víctima de la banda criminal La Línea, que delinque entre Ureña y El Escobal.
Por ahora, se adelantan las investigaciones de estos crímenes.