La pareja se acercó a saludar a algunos de sus seguidores y firmó unas cuantas gorras rojas con el lema de la campaña electoral de Trump («Hacer EEUU grande de nuevo»), para luego abordar el convoy rumbo a Mar-a-Lago, la propiedad y club social de cara al Atlántico que posee el presidente en Palm Beach.
Cerca de su residencia de invierno, según el «pool», se apostaron unos cuantos simpatizantes al igual que opositores.
De acuerdo con la agenda distribuida por la Casa Blanca, Trump no tiene ningún acto o reunión prevista para el sábado y domingo, días en los que, como acostumbra cada vez que está en Mar-a-Lago, se prevé juegue al golf en algunos de los club de su propiedad que hay en el área.
El lunes, festivo en EEUU, Trump dará un discurso sobre Venezuela en la Universidad Internacional de Florida (FIU), en el Condado de Miami-Dade, con el fin de reafirmar su apoyo al líder opositor y titular del Parlamento venezolano, Juan Guaidó, reconocido por Washington y más de 40 países tras proclamarse como presidente interino del país suramericano.
El mandatario llega a la soleada Florida el mismo día en que emitió una declaración de emergencia que le permite reunir casi 8.000 millones de dólares para erigir unos 376 kilómetros de barrera formada por postes de acero, y no de hormigón, en la frontera con México.
«Estamos hablando de una invasión de nuestro país con drogas, con narcotraficantes, con todo tipo de criminales y de pandillas», lo que supone una «emergencia nacional», defendió Trump en una conferencia de prensa en la Casa Blanca.