Rodríguez es el secretario general del sindicato de la empresa en la que recibió el 2019. Le tocó ese día el turno de resguardar las instalaciones con un grupo de compañeros. “Nuestras familias nos trajeron comida y aquí estuvimos. Fue muy duro”. Ellos se turnan para evitar que saquen del lugar los más de 11 mil cauchos que se encuentran en almacén.
Pero no todos los mil 139 trabajadores pueden cumplir con esa tarea de vigilancia. “Algunos se han convertido en taxistas, otros venden lo que sea para llevar la comida a sus casas, y eso es entendible”. Desde el 10 de diciembre no reciben salarios, y solo la mitad del personal ha recibido lo correspondiente a la liquidación.
“El lunes comenzaron las clases y no tenemos ni para las meriendas de nuestros hijos”, relató Joel Peña, quien tiene 13 años siendo parte de Goodyear y no sabe qué hará para mantener a su familia. “Nosotros dependíamos de la dotación de cauchos para venderlos y subsistir porque el sueldo no nos alcanzaba”.
Yusmary Zerpa fue una de quienes recibió su liquidación. Fueron 45 mil bolívares por ocho años de trabajo que solo le alcanzaron para hacer un mercado. Ella es sostén de su hogar y tuvo que vender su horno microondas para poder comprar comida. “Mis papás dependen de mi y no tengo ni para sus medicinas, mi esposo está desempleado y yo también ayudaba a mi hermana y mis sobrinas económicamente”.
El 21 de diciembre el ministro de trabajo, Eduardo Piñate, visitó las instalaciones de la planta, ubicadas en el municipio Los Guayos, al oriente de Carabobo, con una comitiva del Ejecutivo, para ejecutar la toma de la empresa y prometió la constitución de la junta administrativa cinco días hábiles después de publicada en Gaceta Oficial, que se cumplieron el 4 de enero.
“Pero no se comunican con nosotros, no sabemos qué pasará y nos sentimos engañados porque no han cumplido con nosotros”, expresó el secretario general del sindicato. Mientras tanto, siguen custodiando el almacén. “Sabemos que esto es una bomba de tiempo porque en cualquier momento llegan hombres armados a llevarse todo y aquí solo hay cuatro funcionarios de la Guardia Nacional que tienen unas escopetas viejas y nos han dicho que no podrán defender nada”.