Bullrich indicó en un mensaje en su cuenta de la red social Twitter que las nuevas pistolas se usarán en esos dos escenarios porque se trata de “zonas de mucha circulación de gente”, y definió la medida como “otro paso para seguir cuidando a la sociedad frente a los delincuentes”.
Se trata de una medida que fue criticada por la oposición en el pasado y que, según unas declaraciones a radio Mitre del secretario de Seguridad argentino, Eugenio Burzaco, se aplicará porque cuenta con un fallo favorable de la Justicia del país suramericano al uso de las táser.
“Argentina tiene un problema de falta de armas intermedias, armas no letales”, indicó Burzaco, quien añadió que con las pistolas eléctricas los agentes pueden “reducir” a una persona sin tener que poner en riesgo su vida al usar un arma de fuego.
El secretario de Seguridad explicó que las táser, utilizadas en otros países del mundo como Estados Unidos, Brasil y Canadá, tiene un alcance de “siete u ocho metros”, apuntó a que se deberá “capacitar” al personal policial en la utilización de la nueva herramienta y aseveró que “en la vida real hay hechos de violencia y el personal tiene que estar dispuesto a actuar”.
Diversas ONG han rechazado en numerosas ocasiones la utilización de estas pistolas y Amnistía Internacional denunció en 2016 que en Estados Unidos habían fallecido 670 personas desde 2001 tras recibir descargas de armas táser.