El gobierno cubano aumentará la pensión mínima de los jubilados y la asistencia de seguridad social en 70 pesos ($3) según informó Belkis Delgado Cáceres, Directora de Prevención, Asistencia y Trabajo Social del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
“Desde que comenzaron las reformas raulistas o lineamientos se ha venido eliminando subsidios que afectan especialmente a grupos vulnerables como los ancianos. La disminución de productos subsidiados a través de la libreta de racionamiento es un buen ejemplo”, explicó Acosta.
Según la socióloga de origen cubano, el Estado “parece estar entregando la responsabilidad del cuidado de los ancianos a la familia” que tampoco tiene suficientes recursos para paliar el problema.
“Por un lado tienes a las autoridades diciendo que quieren enfrentar el problema del envejecimiento poblacional y por el otro eliminan subsidios y recortan los beneficiarios de la asistencia social. Tenemos un problema con eso”, explicó.
Cuba es el país más envejecido de América Latina, con un 20.1 por ciento de su población que supera los 60 años. Esto, unido a los bajos niveles de natalidad y fecundidad ha hecho que el gobierno se enfrente al reto de que un cada vez más un reducido grupo de personas laboralmente activas, tengan que sostener a un creciente número de jubilados y pensionados.
El académico Carmelo Mesa-Lago ha calculado que con el fin de los subsidios soviéticos a inicios de los años noventa, el poder adquisitivo de los jubilados era el 16 por ciento con respecto a 1989. Según Mesa-Lago el valor real de las pensiones no se ha recuperado y el año pasado estaba cerca del 50 por ciento con respecto al período pre-crisis.
“Tenemos que destacar que este aumento se produce en un momento de diferenciación de los ingresos. En Cuba está creciendo la brecha entre los que reciben más y tienen acceso al consumo. Por otra parte hay una gran población que no puede satisfacer sus necesidades básicas”, añadió Acosta.
Guillermina Laso, una extrabajadora de la industria textil en Cienfuegos calificó el almuerzo como “un chiste de mal gusto”.
“Después de tantos años trabajando para esta Revolución y lo que nos incrementan son 70 pesos que no alcanzan para nada”, dijo.
“Ahora dicen que van a aumentar las pensiones, pero no dicen que no alcanzan para nada, ni que por otro lado nos sacan hasta el último centavo con los precios que les ponen a los productos en las shopping”, agregó.
La mujer también lamentó que en la radio local se anunciara la distribución de metrocontadores para el agua. “Soy una anciana. Solo recibo una pensión por el trabajo de toda mi vida. Si me ponen el metrocontador ya no pagaré 1.30. Lo mismo pasó con la electricidad hace unos años. Sabe Dios cuánto van a cobrar”, dijo.
Ángela Iglesias, una jubilada de Sancti Spíritus dijo que el aumento representa “una botella de aceite y un paquete de 10 salchichas”.
“¿Cómo se atreven a publicar ese aumento como si fuera algo que debamos agradecer? Nosotros hemos trabajado durante años y lo que recibimos apenas alcanza para comer”, añadió.
Iglesias dijo que para los beneficiados puede ser algo de ayuda, pero que no es suficiente.
“Hay cientos de ancianos que tienen que recibir alimentos en las iglesias porque no les alcanza la pensión ni para comer. Otros tienen que vender maní en las calles o recoger basura”, agregó.
Los altos precios en las tiendas estatales que cobran en CUC, una moneda que equivale al dólar, así como los bajos salarios, cuya media apenas supera los $30 al mes, son algunas de las críticas que han emergido en los procesos de consulta a la reforma constitucional que el país proyecta para principios del año próximo.
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