Ambos cuerpos fueron encontrados el pasado 26 de octubre, en la urbanización Maracaibo, residencia de las víctimas, donde los asesinaron. Guillermo tenía un fuerte golpe en la cabeza, mientras que su hermana estaba boca arriba y un cable de teléfono rodeaba su cuello, lo que indica que fue asfixiada.
Los primeros indicios, según las pesquisas del Cuerpo de Investigaciones, Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) apunta que cobra fuerza el móvil del crimen pasional, aunque no se descarta ninguna otra hipótesis.
Una fuente ligada a la familia, informó que en la residencia de los Arapé, en la parte baja de la vivienda había una fiesta, y unos cinco hombres compartían con el señor Guillermo, mientras que la doctora Bianca descansaba en el ala superior.
“Había música, el ambiente se tornaba agradable, una noche de compartir, y se escuchaba la conversación que mantenían los invitados en el frente de la casa. Ya pasadas las 1:00 de la madrugada todo fue tensa calma”, manifestó la fuente.
Entre los testigos, transcendió que en la celebración estaba presente un hombre, con quien se presume Guillermo Arapé mantenía una relación sentimental.
El desenlace en horas de la mañana, fue fatal. “El hijo de Bianca -como de costumbre- llegó a cambiarse de ropa, saludada a su mamá, y salía a trabajar. Su sorpresa fue encontrar aquella dantesca escena”.
“No merecían morir así, era una familia trabajadora, y de buenos principios”, indicó uno de los familiares.