Al cabo de la intervención de cuatro horas, a cargo de cien policías y funcionarios de los dos despachos de gobierno, se habló de la captura de cuatro personas, entre ellas una mujer, a las que se relacionó con la banda de venezolanos al servicio del microtráfico que venía delinquiendo en este exclusivo sector de la rumba de Cúcuta.
En efecto, este lunes, ante un juez con función de control de garantías, la Fiscalía solicitó la imposición de medida de aseguramiento en centro carcelario en contra de cuatro presuntos integrantes de la citada banda dedicada a la comercialización de alucinógenos en el citado centro comercial.
De acuerdo con la investigación, la banda delinquía en bares, discotecas y casinos del sector, proporcionándoles a los clientes la droga para su consumo.
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Los asegurados, a quienes la Fiscalía les imputó cargos por el delito de tráfico, fabricación y porte de estupefacientes, son: Carlos Fernando Ochoa Ochoa, Eduardo Guillen Villamil, Edwin Fernando Barbosa Villamizar y Leidy Katerine Viveros, quienes no se allanaron a cargos.
Durante la intervención, que incluyó requisas e inspección de documentos a los negocios de rumba del centro comercial, también se verificaron antecedentes judiciales a unas doscientas personas.
Días atrás, el capitán de la policía, Andrés Betancur había confirmado la presencia de venezolanos y la venta de estupefacientes en este sector, ubicado al frente del comando de Policía San Mateo.
Dijo que con la alcaldía se viene trabajando para devolver las condiciones de seguridad y convivencia en este sector.
El secretario de Seguridad Ciudadana, Mauricio Franco, indicó que se viene trabajando de tiempo atrás no solo en el Centro Comercial Bolívar, sino en otras zonas de alto impacto de la ciudad, como Natilán, El Malecón, el barrio Aeropuerto y la ciudadela La Libertad.
Denuncias de ciudadanos señalan que la banda de venezolanos, además de vender sustancias sicoactivas, armados impiden que vendedores colombianos de comida ingresen a la zona.
“Pero no solo están hechos al control del microtráfico, también del espacio público, lo que impide que vendedores informales que no pertenezcan a la organización hagan presencia allí”, dijo Ana María González, una vendedora de pasteles que fue sacada a empellones y bajo amenazas cuando intentó ofrecer su mercancía al público.