La desgracia de la anciana fue peor, porque sus hijos la dejaron a su suerte, y ninguna de las autoridades del Terminal de Pasajeros Maracaibo, atendió de inmediato la situación.
La soledad, la tristeza de verse abandonada, la mengua, el hambre y una desidia oficial por parte del municipio, acabaron con la vida de esta abuela, que había sido reportada por los trabajadores de la terminal terrestre.
Nos preguntamos, si acaso la directora o el director de este centro de entrada y salida de pasajeros de la ciudad, se pasea por los pasillos y supervisa las instalaciones.

La abuela estuvo días deambulando por el terminal, según los propios trabajadores y personas que hacen vida en el lugar, y cómo es que nadie le tendió una mano, para llevarla a un centro de atención, a un geriátrico, o prestarle ayuda.
La abuela permaneció por más de 72 horas abandonada, llena de moscas y en medio de sus propias heces, producto de la indolencia de todos.