La señalada, de 38 años, se escondía en un hotel una semana después de que sus hijas, de 14 y 11 años, fueran abandonadas en Cusco, a donde habían sido llevadas a la fuerza por su progenitora.
El escándalo que estremeció al Perú estalló a inicios de este mes, cuando un hombre halló un celular en la ciudad norteña de Huarmey y, al revisar archivos, halló videos en los que la mujer les practica sexo oral a las niñas, al parecer previamente drogadas.
La policía identificó a la presunta pederasta y a las menores, que salieron de inmediato de Huarmey, presuntamente con la pareja de la aberrante mujer, quien se encargaba de las grabaciones y era el dueño del celular extraviado.
En medio del repudio y la movilización de sectores ciudadanos, el Ministerio del Interior colocó a la mujer en la lista de personas más buscadas y ofreció una recompensa de 20.000 soles (unos 6.100 dólares) para quien diera razón de su paradero.
Ahora la policía busca al cómplice, mientras las pequeñas quedarán al cuidado del padre.