El motivo principal del cierre se debe a que las autoridades consideran que el recinto no cumple con las condiciones sanitarias necesarias, por lo que es complicado albergar tal número de personas.
Sin embargo, algunos de los venezolanos residenciados serán traslados a diferentes lugares de Colombia como Cúcuta, Barranquilla e Ipiales y ciudades fronterizas con Ecuador, mientras que otros recibirán un subsidio de 300.000 pesos para arrendar un hogar por al menos un mes, según Noticias Caracol.
Unos de los casos es el de Emberly Arriechez, una joven policía de 26 años, quién producto de amenazas y la fuerte crisis que vive Venezuela, decidió emprender durante ocho días caminando hasta llegar a la capital vallecaucana, junto con tres de sus familiares.
«No me alcanzaba el sueldo para nada y la inseguridad es demasiado peligrosa allá. También, me han amenazado a mí y a mi familia, por eso he escapado y pedido la baja, pero no me la han dado», manifestó la joven al medio colombiano.
La Arquidiócesis de Cali, aseguró no tener más recursos para mantener el lugar, por lo que se ve en la obligación de cerrar sus puertas. «Sí, van a tener que volver a la calle, cosa que no queríamos, pero ya por parte de nosotros no tenemos más que hacer, porque el albergue cierra hoy sus puertas».
Asimismo, la entidad eclesiástica hizo un llamado a las comunidades religiosas y entidades para brindar apoyo a los migrantes venezolanos ofreciéndoles alojamiento.