El suceso se registró en la mañana del lunes, cuando un avión procedente de Lima y con destino a Nueva York tuvo que volver a aterrizar en el aeropuerto José Joaquín de Olmedo, de la ciudad costera de Guayaquil (suroeste), tras detectarse que tres bultos se habían desprendido del tren de aterrizaje: dos personas y una maleta.
El comandante de Policía, Marcelo Tobar, dijo que las dos víctimas, que no formaban parte del pasaje ni la tripulación del vuelo y se presume eran polizontes, “iban en el tren de aterrizaje de un avión de LAN”, por lo que queda por “determinar si el mismo sistema los expulsó o si se lanzaron arrepentidos de hacer un viaje ilegal”, informó la fuente.
Según expertos citados por los medios, los dos menores, de 15 y 17 años de edad, viajaban a una altitud de 300 metros cuando cayeron del aparato, soportando temperaturas por debajo de los -40 grados centígrados, difíciles para un ser humano.
Las primeras investigaciones determinaron que los fallecidos eran de origen ecuatoriano, menores de edad y primos, y oriundos de la localidad de Tambo, de la provincia sureña de Cañar.