La víctima fue identificada como Lesbi de Jesús Álvarez, de 62 años, quien llegó a la capital del Atlántico con su familia, el pasado 29 de diciembre, procedente de Maracaibo.
Tal como lo hacen decenas de ciudadanos venezolanos, Lesbi se dedicaba a trabajar como vendedor ambulante. Se ganaba la vida vendiendo deditos de queso.
Sin embargo, a las 5:00 de la tarde del miércoles, Lesbi caminaba por la carrera 33 con calle 33, de regreso a la casa donde residía en el barrio San Roque, cuando un andamio situado en una obra de remodelación del Hospital Barranquilla, le cayó encima derrumbado por las ráfagas de vientos. Testigos aseguraron que dos vecinos que estaban sentados sobre la ‘cama baja’ de un camión lo llamaron para comprarle deditos. “Fue en ese momento cuando el andamio les cayó encima”, indicó un habitante del sector, según Al Día.
La caída de la pesada estructura de metal les causó heridas a un joven y a una mujer que le iban a comprar deditos al venezolano. Los tres fueron ingresados al Hospital de Barranquilla. El joven sufrió golpes en los brazos al intentar protegerse, mientras que la mujer resultó herida en la espalda. El que llevó la peor parte fue Lesbi Álvarez, quien debido a la gravedad de las lesiones, fue trasladado al hospital Adelita de Char, donde murió a las 9:30 de la noche del miércoles.
“Si ese andamio hubiera estado amarrado, no habría caído. Alguien debe responder por eso”, expresó un familiar del ciudadano venezolano.