En su artículo “Dónde va a parar el dólar”, el economista explica que el declive del bolívar es por la creación de dinero sin respaldo, la pérdida de reservas internacionales, los desequilibrios por la caída de la oferta interna de divisas, vinculada a la reducción del precio del petróleo y la producción de PDVSA; las manipulaciones de los operadores cambiarios ilegales (que se producen por la falta de transparencia que genera el control), y que ahora “por si fuera poco”, se añade el impacto de las sanciones financieras internacionales. Esto “debilita” los ingresos para la nación, ya que genera desequilibrios entre la oferta y la demanda de dólares.
Puntualiza que al no haber confianza por lo descrito anteriormente, es normal que las empresas y las personas que generan o acumulan bolívares, quieran protegerse y salgan de éstos canjeándolos por dólares, euros, pesos, rupias u otros. “Esto, amplificado por los agentes cambiarios interesados en tomar ventaja de la distorsión, crea una bola de nieve que se lleva por el barranco a la moneda nacional”, refiere el analista.
Detalla que al ver la devaluación, la mayoría, que no consigue divisas, busca bienes duraderos y adelantan la compra de insumos, lo que grava la escasez. “La inflación se desborda y refuerza la pérdida de valor de la moneda, la confianza empeora y volvemos a empezar el ciclo de destrucción económica en el que estamos”, expone el especialista quien ante la pregunta “Dónde va a parar el dólar”, da una respuesta “demoledora: Al infinito…y más allá”.
“No se puede decretar el rescate de los equilibrios. No se recupera la confianza agrediendo a los agentes económicos o internacionales. No se rescata la producción apresando productores. No gana valor la moneda aislándose internacionalmente, ni bloqueando elecciones”
Luis Vicente León, presidente de Datanálisis