Si no se desarrolla una estrategia adecuada para lidiar con este problema, la cifra podría aumentar hasta los 10 millones en 2050, según un estudio impulsado en 2016 por el Gobierno británico y la Fundación Wellcome Trust. Ahora, un equipo de investigadores de la Universidad de Anglia del Este, en Inglaterra, y el Instituto de Biología Estructural, en Francia, ha arrojado algo de luz sobre uno de los asuntos que traen de cabeza a los microbiólogos desde hace tiempo y que puede resultar fundamental en el desarrollo de nuevos antibióticos: ¿cómo son capaces de sobrevivir estos patógenos a un encuentro con nuestro sistema inmune?
En un estudio publicado en la revista Nature Communications, estos científicos aseguran haber identificado la estructura de una proteína bacteriana denominada NsrR. Esta puede combinarse con el ADN y juega un papel determinante en la resistencia que desarrollan los microbios al óxido nítrico (NO), un compuesto que resulta tóxico para muchos organismos y que se produce cuando tiene lugar una infección, en los momentos iniciales de la respuesta inmune.
Aunque muchas bacterias han desarrollado una especie de sensor natural que les permite detectar el NO y activar una respuesta celular, esta iniciativa es la primera que ha logrado determinar cómo la proteína reguladora NsrR se combina o no con el ADN para controlar la activación o desactivación de, por así decirlo, una especie de sistema de producción de enzimas que combaten el NO.
Según indica en un comunicado Nick Le Brun, uno de los coautores del ensayo, profesor de Química biológica en la citada universidad inglesa, “la NsrR pertenece a una familia importante pero poco conocida de reguladores. Se sabe que muchos contienen un grupo de hierro-azufre, pero con nuestro trabajo hemos proporcionado la primera muestra de una estructura con este tipo de enlaces, así como el mecanismo general que explica cómo estos reguladores responden a diferentes señales. Además, hemos podido observar que el grupo está unido a la proteína de un modo que no se había observado antes en biología”.
La táctica que siguen los patógenos para sobrevivir a nuestra respuesta inmune es un proceso muy complejo. No obstante, para Le Brun, “con cada paso que tomamos para entenderlo, mayor es la posibilidad de desarrollar estrategias que permitan combatirla”.