Las miradas se centrarían primero en Madrid antes de irse a Valencia, porque allí los del “Cholo” Simeone intentarían una vez más ganar al Barcelona y más para despedir un duelo tan importante del Calderón. Las cosas no salieron como planeaban los rojiblancos, pero dejaron para el recuerdo un partidazo del que se hablará bastante.
El primer tiempo comenzó de cara para los rojiblancos que volvieron a mostrarse como un equipo voraz ante un Barcelona confundido. Griezmann era la vía de ataque de los colchoneros que se cansaron de acumular llegadas, hasta que despertó Messi. El argentino agitó las cosas e hizo aparecer el equilibrio en un partido en el que un gol, bien anulado a Luis Suárez, casi rompe con el empate, pero este se mantuvo hasta la segunda mitad.
Messi vuelve a ser el salvavidas
La segunda mitad fue donde se vieron los goles. Estrenar el marcador estuvo en los pies de Rafinha, que entró en la alineación casi sin quererlo al igual que lo hizo al marcar su gol, en el que aprovechó un rebote para mandarlo al fondo de la red.
Poco duraría la alegría porque en un buen centro de tiro libre ejecutado por Koke, llegó la cabeza de Diego Godín para poner las tablas en el marcador y una loza muy pesada para el conjunto catalán, pero ahí donde faltan las ganas o la fe siempre queda Messi para resolver.
El crack argentino volvió a ejercer de salvavidas y con ocasiones trató de levantar a su equipo del suelo tras el mazazo de Godín. El momento de cosechar llegaría cerca del final, en el que otro rebote dejaría un balón suelto en el área y Messi no lo desaprovecharía para poner el 1-2 en la pizarra, al Barcelona momentáneamente en la cima de la tabla (54 puntos) y pasarle toda la presión al Real Madrid.
Si el Valencia revivió la Liga al derrotar al Madrid, los colchoneros tuvieron la oportunidad de sepultarla de nuevo; sin embargo, y como ocurre ahora mucho, Messi se vistió de héroe y demostró que al menos él si quiere la Liga.