En concreto, este centro de estudios danés, dividió a los participantes en dos grupos: uno siguió utilizando habitualmente Facebook mientras el otro abandonaba esta red social durante una semana. En este sentido, el 94% de quienes tomaron parte en el estudio señalaron que usaban esta red social diariamente y 78% al menos media hora al día.
Precisamente, en este segundo segmento se produjo un significativo incremento en el nivel de satisfacción de los participantes desde los 7,56 puntos a los 8,12 puntos. Además también se incrementó su actividad social y lo que es más curioso, su satisfacción respecto a esta faceta de su vida desde los 3,86 puntos hasta los 4,08 puntos, según el estudio.
El estudio y el impacto de las redes sociales
En porcentajes, entre los voluntarios que no usaron Facebook durante 7 días el 88% se declaró feliz por un 81% de quienes siguieron compartiendo contenidos en esta red social. Del mismo modo el 84% estaban satisfechas con su vida frente al 75% de quienes seguían en Facebook. Un 61% de quienes tenían prohibido usar la citada red social se mostraban entusiasmados con su vida contra el 49% de quienes seguían con su uso. Sólo un 22% de los participantes del segundo grupo se consideraban tristes.
Además, entre los participantes que no usaron la red social creada por Zuckerberg disminuyeron sus dificultades para concentrarse y tendían a considerar que estaban perdiendo menos el tiempo.
Para explicar estos resultados, los investigadores de este instituto han constatado que existe distancia entre lo que mostramos en las redes sociales y nuestra auténtica realidad. En concreto, dos datos vendrían a confirmar esta conclusión de los autores del estudio: el 61% de los 1095 participantes en el experimento declaraban que preferían subir a Facebook cosas positivas de su vida ordinaria y un 69% optaban por compartir imágenes de los grandes acontecimientos de su vida.
A juicio de los investigadores, esto demostraría un importante cuidado de la imagen personal, que se quiere mostrar en las redes sociales incluso una cierta tendencia a maquillarla. Lo que podría llevar a distorsionar nuestra percepción de la realidad.