60 minutos duró Barcelona en abrir el cerrojo. Alba galopó por la banda izquierda, envió un centro rastrero al corazón del área y Suárez, como un depredador al que le sirven un plato de comida, la mandó a guardar.
De allí en adelante los culés, lejos de relajarse, apretaron más profundamente el acelerador y consiguieron el segundo al 72, cuando Alba volvió a correr hasta el final de la banda izquierda, desde donde volvió a centrar a ras de césped y dejó la mesa servida para Messi, que convirtió su primera diana en este compromiso.
Pero el argentino todavía tenía un as bajo la manga y se guardó lo mejor para el final: al 93, se mandó una jugada “maradoniana” dentro el área rival, se quitó a tres defensas, chutó y la clavó en el ángulo.
Con este resultado, Barcelona volvió a la senda de la victoria en La Liga, después de haber empatado en el Clásico el pasado sábado contra Real Madrid por 1-1 en el Camp Nou.