Cuando los ánimos se caldearon, un adolescente de primer año comenzó a molestar físicamente a otro estudiante, de 13 años. “Chamo no te traguéis la luz” fueron las palabras exactas del jovencito al que tres alumnos le cayeron a golpes hasta desplazarle el fémur izquierdo.
“Desperté y me estaban metiendo los dedos en la boca, en los ojos, me dolía mucho la pierna”, manifestó la víctima a quien le resguardamos su identidad. Asustado y adolorido, lo último que recordó es que los liceístas lo sujetaron y estrellaron su cuerpo contra la pared, en ese momento sus ojos se cerraron, contó a reporteros de Versión Final, aún desconcertado.
Su hermano de 15 años, quien también estudia en la institución, fue quien lo socorrió, con otro compañero, luego de que un profesor de Matemáticas le dijera que su hermano estaba siendo agredido. Esta figura de autoridad observó todo y mientras corría a auxiliar al alumno que estaba siendo golpeado, un cuarto estudiante se sumó a la discordia sujetándolo para que no se metiera en el ataque.
Visualizando al atacante
El agredido solo pudo reconocer a uno de sus pequeños verdugos, uno de ellos estudia con él; sin embargo, se unió a la riña.
Ambos fueron llevados a la seccional donde se les levantó un acta en el libro académico. Según la madre del agraviado la encargada de la seccional conocía el estado en que se encontraba su hijo, puesto que firmó que tenía una lesión en la pierna.
Actualmente, el joven de 13 años se encuentra recluido en la Unidad de Cuidados Pediátricos del Hospital General del Sur. Este martes, se le estaría practicando una operación que trate la episiolisis de cabeza de fémur izquierdo.
Para esta operación se necesitan seis donantes de sangre O positivo.
Sus representantes legales hicieron la denuncia formal en la Fiscalía, el miércoles se tomarán medidas acerca del caso. Se espera que intervengan quirúrgicamente al menor para que medicatura forense se encargue de hacer la revisión física y de las lesiones, de esta forma tomar cartas en el asunto.
“Yo solo quiero que la institución responda, no quería problemas, pido que me den la cara” así contestó la progenitora de la víctima, cuándo se le preguntó si la escuela había respondido por lo ocurrido, esta mencionó que se ofuscó porque “nadie vio nada”.
En el aula de clases reina el hermetismo, nadie quiere rendir declaraciones acerca de lo ocurrido.