Mientras su familia dormía y se embriagaba escuchando música en el inmueble celeste que tenía por hogar, ayer a las 4:00 de la mañana, un cuatrero fue arrastrado desde la sala hasta la carretera por dos sicarios, quienes desenfundaron un arma de fuego calibre 9 milímetros y le propinaron siete tiros en cabeza y cuello.

