Y es que después de seguir a más de 1.000 neozelandeses durante varios años, encontraron que quienes lo hacen son menos propensos a sufrir alergias más adelante.
La razón, como explican en un artículo en la revista Pediatrics, está en la llamada “hipótesis de la higiene”, que sostiene que la exposición temprana a ciertos gérmenes ayuda a fortalecer el sistema inmunológico.
¡Y vaya que hay gérmenes debajo las uñas!
Lo que vive debajo de tus uñas por más que te laves las manos
Chuparse los dedos y morderse las uñas, sin embargo, no parece proteger de la rinitis alérgica y el asma.
Y los mismos científicos advierten que sus hallazgos no son una razón para estimular su práctica.
“Aunque no recomendamos alentar este tipo de hábitos, estos parecen tener un lado positivo”, dijo el profesor Malcolm Sears, de la McMaster University, en Canadá, uno de los investigadores.
“Sensibilización atópica”
El objetivo del estudio fue evaluar si estos dos hábitos, tan comunes en bebés y niños pequeños, conllevan a un aumento de la exposición a los microorganismos como bacterias y hongos.
Y también si esto ayudaba a entrenar el sistema inmune, lo que entre círculos médicos se conoce como “sensibilización atópica”.
Para ello un equipo de la Universidad de Otago en Dunedin, Nueva Zelanda, analizó la prevalencia de ambos hábitos en más de 1.000 niños neozelandeses cuando tenían 5, 7, 9 y 11 años de edad.
Y luego los sometieron a distintos test de alergias al cumplir los 13 y los 32 años.