Pierre de Fredi, Barón de Coubertin, consiguió rescatare los Juegos Olímpicos. Apasionado por la historia de la Grecia clásica y viajero empedernido, superó todas las adversidades y consiguió hacerse oír en una reunión celebrada en la Sorbona de París en 1894. Dos años antes, había efectuado su famosa proclama, pidiendo la reinstauración de los Juegos de la antigüedad.
1.502 años después los Juegos Olímpicos volvieron a renacer en Atenas. La ciudad era una gran fiesta desde las primeras horas del 6 de abril de 1896 (en el calendario juliano de los griegos correspondía al 25 de marzo, la fiesta nacional). El estadio abrió sus puertas al mediodía, y a las tres de la tarde lo abarrotaron cerca de 70.000 personas, quedándose fuera unas 10.000 más en las colinas circundantes. Sin embargo, la prensa no se hizo eco de aquellos Juegos.
El estadio era el de Liburgo, construido casi cuatro siglos a.C. y con la ayuda del comerciante griego George Averoff se restauró el estadio Panatenaico, que mantenía las estructuras de las instalaciones olímpicas clásicas: una recta larguísima (192 metros) y unas curvas cerradísimas que originaban problemas a los atletas en la prueba de 400 metros.
Otras instalaciones: Para el evento se construyeron además:
- El velódromo de Falero, de acuerdo con los planos del velódromo francés de Arcachón, que había proporcionado Coubertin.
- Pabellón de Kalatea, para las pruebas de tiro.
- El palacio Zeppeion se modernizó, para las competiciones de esgrima.
- Pista de tenis.
- Una tribuna en la bahía de Zea para disputar remo y natación.
Los países y número de participantes fueron:
Grecia: 197; Alemania: 21; Francia: 19; Estados Unidos: 14; Hungría: 12; Gran Bretaña: 8; Austria: 4; Dinamarca: 4; Suecia: 2; Australia: 1; Bulgaria: 1; Chile: 1; Suiza: 1