Hitler pretendió que Berlín fuera el escenario donde comprobar en la práctica la superioridad de la raza aria y mostrar las excelencias del sistema nazi. Un hombre negro, Jesse Owens, hizo nulo los dos primeros intentos en longitud. El rubio alemán Luz Long le ayudó a clasificarse para la final colocando un jersey junto al lugar donde debía de iniciar el salto. Owens pasó a la final y la ganó. Adolf Hitler abandonó el estadio antes de tiempo para no tener que estrecharle la mano en la ceremonia de entrega de medallas.