Según reportes de agencias internacionales, la embarcación transportaba a un total de 267 personas, divididas en 259 pasajeros y ocho miembros de la tripulación, cuando se presentó la emergencia en aguas del mar Mediterráneo.
Las unidades de auxilio ejecutaron una maniobra de rescate inmediata que permitió localizar a 244 individuos, de los cuales 237 fueron rescatados con vida tras el incidente.
Medios de comunicación turcos difundieron imágenes en las que se apreciaba la embarcación inclinada sobre uno de sus costados, mientras un grupo numeroso de viajeros, equipados con chalecos salvavidas, aguardaba por asistencia sobre la estructura del navío.
La nave realizaba el trayecto entre la localidad de Kyrenia y el puerto de Tasucu, en territorio turco. No obstante, las adversas condiciones meteorológicas habían obligado a posponer la salida que estaba programada para el día anterior.
Sobre los factores técnicos que derivaron en el siniestro, el primer ministro turcochipriota, Ünal Üstel, explicó que el impacto de una primera ola en alta mar desestabilizó la nave y, mientras el capitán intentaba maniobrar para estabilizarla, el ingreso masivo de agua tras una segunda ola terminó por comprometer la integridad del barco.
Ante esta situación, la tripulación emitió una señal de auxilio a las 12:10 de la tarde al detectar la inundación de la bodega. Testigos presenciales indicaron que varios ocupantes decidieron lanzarse al mar antes de que la embarcación se hundiera por completo.
Los servicios de emergencia trasladaron a los sobrevivientes que presentaban lesiones hacia centros asistenciales en el norte de la isla, donde se activaron los protocolos de atención médica necesarios.
De manera simultánea, la Guardia Costera, la Defensa Civil y las fuerzas policiales coordinan esfuerzos con unidades navales y helicópteros de las Fuerzas Navales de Turquía para continuar con las labores de búsqueda de los 23 desaparecidos.