La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres ratificó estas cifras en su reporte más reciente, destacando que el distrito de Chitwan, ubicado en la cuenca baja del afluente, concentra la mayor cantidad de decesos con 221 personas fallecidas.
Por su parte, el gobierno chino informó que en el condado tibetano de Gyirong, también impactado por la magnitud del desastre, el número de víctimas fatales ascendió a cinco, mientras que la cifra de personas sin localizar se mantiene en 558.
Las labores de auxilio han permitido atender o rescatar a más de 3.200 ciudadanos, principalmente en las regiones de Nuwakot, Rasuwa y Dhading. Asimismo, más de 80 personas heridas reciben atención especializada en los centros hospitalarios del Valle de Katmandú.
Para estas tareas, se han desplegado más de 15.000 efectivos pertenecientes a los cuerpos de seguridad, incluyendo a la Policía de Nepal, el Ejército y la Policía Armada, quienes trabajan arduamente en las zonas siniestradas y sus alrededores.
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha emitido una alerta sobre las complicaciones extremas para acceder a los sectores más golpeados. La destrucción de puentes, el colapso de vías terrestres, la acumulación de sedimentos y la caída de las redes de comunicación han dificultado significativamente la llegada de ayuda humanitaria.
Según los registros de la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres, entre las 977 personas en paradero desconocido se encuentran 517 ciudadanos extranjeros, 127 nepalíes que visitaban el país, 85 funcionarios de seguridad y aduanas, además de numerosos residentes locales de las zonas de Rasuwa, Makwanpur y Nuwakot.
Considerando los reportes de ambos países, el balance total de esta catástrofe alcanza los 480 fallecidos y más de 1.400 desaparecidos, sin que hasta el momento se haya establecido un mecanismo de coordinación transfronteriza para unificar los esfuerzos de búsqueda y rescate.