La aparición de molestias y dolores en esta zona no es exclusiva de quienes practican deportes de alto rendimiento. Factores como el sedentarismo, el exceso de peso y mantener posturas inadecuadas mientras trabajamos influyen directamente en su deterioro. Ante este panorama, los especialistas en ciencias del deporte subrayan que la solución no suele ser el reposo absoluto ni la inmovilización, sino la implementación de un movimiento guiado y una rutina de entrenamiento enfocada en proteger y potenciar la musculatura periférica.
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Foto: Magnific
La importancia del estímulo correcto
Existe una diferencia notable entre someter una articulación a una carga excesiva que derive en lesiones y proporcionarle el estímulo necesario para incrementar su resistencia. En este sentido, el catedrático de educación física, Felipe Isidro, advierte que la mayoría de las afecciones articulares no se originan por el uso natural, sino por exigirle a la rodilla un esfuerzo superior a su capacidad de asimilación en un momento dado.
Para revertir esta situación, el experto recalca que el fortalecimiento de la rodilla no ocurre de forma aislada ni fortuita. Se logra únicamente mediante una carga de trabajo adecuada, que sea recuperable para el organismo y que se mantenga de manera constante en el tiempo.
El éxito radica en alcanzar un equilibrio preciso entre la actividad física y el descanso reparador. Lejos de ser contraproducente, el ejercicio graduado estimula los tejidos articulares, siempre que se complemente con el fortalecimiento de los músculos que rodean la pierna, como los cuádriceps y los isquiotibiales, integrando fuerza, movilidad y flexibilidad.
Por su parte, entrenadores como Álvaro Puche respaldan este enfoque progresivo, recordando que para personas mayores de cincuenta años, además de caminar, resulta altamente efectivo realizar ejercicios de fuerza específicos, como las sentadillas búlgaras, una o dos veces por semana. De esta manera, al aplicar cargas controladas y constantes, es posible proteger las rodillas y preservar una movilidad plena.