El intérprete organizó sus memorias en dos entregas, iniciando con tres relatos que trascienden la ficción. Entre estos destacan su primer día en el set, la compleja situación personal que atravesaba durante el rodaje y una etapa de incertidumbre laboral que, de forma sorprendente, lo condujo a este papel estelar.
El inicio de las grabaciones
Montenegro recordó que el rodaje comenzó el 1 de junio de 2006, meses antes del lanzamiento oficial. Para él, esa jornada tuvo un valor especial al registrarse la primera escena de la historia. La locación elegida fue un aserradero en Las Mayas, en las cercanías del Poliedro de Caracas. El actor confesó que, en aquel entonces, nadie imaginaba el impacto que tendría la trama ni el lugar privilegiado que ocuparía en la memoria colectiva.
Desafíos personales durante el rodaje
Mientras cumplía con su agenda profesional, Montenegro enfrentaba un proceso personal difícil: su primer divorcio con Juliet Lima. El actor describió cómo debía separar su realidad íntima, marcada por la separación y el duelo, de sus responsabilidades en el set. A pesar de la carga emocional, mantuvo su profesionalismo y compromiso con el proyecto.
Incertidumbre profesional y salud
Antes de unirse al elenco, Montenegro vivía una etapa de inestabilidad. Tras dejar la producción ‘Dueña y señora’ en Puerto Rico, regresó a Caracas sin un contrato asegurado. A esto se sumó una preocupación estética: una alteración en la pigmentación de su rostro que los médicos no lograban diagnosticar con certeza, lo que le hizo temer por el futuro de su carrera actoral.
El giro inesperado
Un día antes de una cita médica crucial, el actor notó que su piel había recuperado su pigmentación natural. En ese mismo instante, recibió una llamada de Daniela Alvarado para invitarlo a un casting. Tras realizar la prueba, fue seleccionado para el papel protagónico. Montenegro atribuye esta cadena de eventos a su fe, considerándola una señal de que su camino profesional se estaba despejando. Con estas revelaciones, el actor abre la puerta a una segunda parte de sus anécdotas sobre la producción.