Esta estrategia fue definida tras un encuentro entre los representantes de las aerolíneas y el nuevo director del recinto, Aníbal Rafael Bellorín Pereira. El objetivo principal es retomar los vuelos bajo un esquema restringido a partir del 24 de agosto.
Logística y operatividad
El plan contempla la instalación de cuatro carpas en los estacionamientos, distribuidas equitativamente entre las terminales nacional e internacional. Estas estructuras funcionarán como puntos de chequeo para los pasajeros. En esta fase inicial, el aeropuerto procesará únicamente ocho vuelos diarios, estableciendo un tiempo de dos horas para el registro de cada viajero.
La operativa incluye la disposición de equipos de rayos X dentro de las carpas. Una vez completado el proceso de chequeo, los pasajeros serán trasladados en autobuses directamente hacia la pista, mientras que el equipaje será movilizado en camiones 350 hasta las aeronaves. Entre el 17 y el 21 de agosto se llevará a cabo un plan piloto para evaluar la eficiencia del sistema.
Sin embargo, el sector aeronáutico ha manifestado preocupación. Cada carpa tiene capacidad para atender a 420 personas, pero no se ha especificado el protocolo ante posibles retrasos. Expertos advierten que cualquier irregularidad en los horarios podría colapsar la cadena logística debido a la rigidez del esquema propuesto.
Reconstrucción a largo plazo
La recuperación integral de las instalaciones tomará varios meses debido a la magnitud de los daños. Las áreas de atención al público permanecen inoperativas y los sótanos, donde se concentraba la infraestructura principal, sufrieron pérdidas significativas.
Las autoridades estiman habilitar el 35 % de la infraestructura entre noviembre y diciembre, lo que incluiría las puertas 1 a la 6 en el sector nacional y las puertas 12 a la 16 en el internacional. En cuanto a las pistas, se realizarán trabajos de asfaltado en la pista 10 derecha durante agosto, mientras que la pista 10 izquierda permanecerá bajo revisión técnica. La pista 09-27 será reservada exclusivamente para aeronaves ligeras.
A pesar de este reinicio gradual, las aerolíneas mantendrán la mayor parte de sus operaciones en aeropuertos del interior del país, ya que la sede principal aún no cuenta con la capacidad técnica para gestionar el volumen de tráfico previo al sismo. Esta reactivación parcial busca, fundamentalmente, descongestionar el aeropuerto Arturo Michelena de Valencia.