Más allá del espectáculo atlético, el torneo moviliza una distribución masiva de capital y una infraestructura de transmisión diseñada para conectar con audiencias globales. Gracias a la tecnología de streaming y plataformas digitales, millones de seguidores podrán disfrutar del torneo en tiempo real, reafirmando su estatus como el evento deportivo más relevante del globo.
El mapa del torneo se extiende por dieciséis sedes en tres naciones: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey (México); Toronto y Vancouver (Canadá); y Atlanta, Boston, Dallas, Houston, Kansas City, Los Ángeles, Miami, Nueva York/Nueva Jersey, Filadelfia, el área de la Bahía de San Francisco y Seattle (Estados Unidos).
Tras treinta y dos años de espera, el certamen vuelve a suelo norteamericano después de la edición de 1994, recordada por la victoria de Brasil en la tanda de penaltis, un torneo que registró 141 goles en 52 partidos, con el ruso Oleg Salenko y el búlgaro Hristo Stoichkov como máximos artilleros.
El cuerpo arbitral estará conformado por cincuenta y dos jueces principales, apoyados por 88 asistentes y 30 oficiales de video, provenientes de 50 federaciones distintas, bajo el compromiso de la FIFA de priorizar la excelencia técnica.
En cuanto a los protagonistas, se ha establecido un límite de mil doscientos cuarenta y ocho jugadores inscritos, distribuidos en 48 selecciones que presentarán plantillas de entre 23 y 26 futbolistas, incluyendo obligatoriamente a tres guardametas.
La organización contará con el respaldo de cincuenta mil voluntarios, seleccionados entre un millón de aspirantes de todas las edades y nacionalidades. Asimismo, el estadio de Dallas, con capacidad para noventa y cuatro mil espectadores, se posiciona como el recinto de mayor aforo, donde se disputarán al menos dos encuentros de la selección argentina.
Se estima que un total de seis millones y medio de aficionados asistirán a los 104 partidos programados. La demanda ha sido histórica: la FIFA reportó quinientos millones de solicitudes de entradas en apenas 33 días, con un promedio de 15 millones de peticiones diarias, destacando el interés en los países anfitriones y naciones como España, Argentina, Colombia, Brasil, Inglaterra, Portugal y Alemania.
En el plano financiero, la FIFA distribuirá ochocientos setenta y un millones de dólares entre los 48 combinados nacionales, lo que representa un incremento del 15 % respecto al presupuesto inicial. Cada selección recibirá 10 millones de dólares solo por su participación.
Finalmente, se proyecta que seis mil millones de personas sigan la competición, que se llevará a cabo entre el 11 de junio y el 19 de julio.
