La medida anunciada por Trump, que suprime el gravamen impuesto en abril sobre productos como carne de res, bananas, café y tomates, responde a la presión interna en EE. UU. para disminuir el costo de vida. Sin embargo, Brasil aún enfrenta un arancel adicional del 40% aplicado por Washington a ciertas exportaciones, como la carne de res y el café, sectores en los que Brasil es líder mundial como productor y exportador.
Este arancel punitivo adicional fue implementado por Trump como respuesta al proceso judicial contra el expresidente de ultraderecha Jair Bolsonaro, quien fue condenado a 27 años de prisión por intento de golpe de Estado. Alckmin calificó la retirada del arancel mínimo como «positiva y va en la buena dirección», pero insistió en la necesidad de continuar las gestiones.
«Continuaremos trabajando para reducir más (los aranceles impuestos a Brasil). En el caso del café, no es lógico mantenerlo a 40%, dado que Brasil es el principal proveedor de Estados Unidos», afirmó el vicepresidente en una rueda de prensa en Brasilia. «Hay una distorsión que debe ser corregida».
Las relaciones comerciales entre Estados Unidos y Brasil han sido objeto de intensas negociaciones durante varias semanas, buscando poner fin a las disputas. Un encuentro previo entre Trump y el presidente Luiz Inácio Lula da Silva en Malasia en octubre pasado marcó un punto de inflexión para el deshielo de las relaciones bilaterales.