Con el paso del tiempo, el vello facial atraviesa cambios naturales, tales como la pérdida de pigmentación, alteraciones en su textura y una disminución en la densidad. Ante esta realidad, muchas personas optan por el maquillaje o la depilación para disimular estas señales, aunque la falta de una guía profesional suele derivar en errores estéticos significativos.
Los especialistas en belleza advierten que un diseño mal ejecutado no solo altera la armonía de las facciones, sino que también puede endurecer la expresión, otorgando un aspecto fatigado o prematuramente envejecido. Por ello, resulta vital dominar las técnicas adecuadas para mantener unas cejas definidas y en sintonía con la madurez de la piel.
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Foto: Magnific
Tres errores que restan juventud al rostro
La experta en diseño de cejas, Anabel Gornés, señala tres equivocaciones recurrentes que afectan negativamente la estética facial. En primer lugar, destaca que crear un arco excesivamente elevado y marcado genera una tensión innecesaria, lo que endurece los rasgos en lugar de proporcionar un efecto de elevación.
El segundo error frecuente es dibujar el inicio de la ceja con una forma cuadrada y un tono muy oscuro. Gornés explica que el comienzo debe lucir natural y difuminado; cuando se percibe como un bloque compacto, se pierde la suavidad y el rostro adquiere una apariencia más envejecida.
Finalmente, el tercer fallo consiste en extender la cola de la ceja demasiado y dejarla caída. Esta inclinación dirige la expresión hacia abajo, proyectando una imagen de tristeza o cansancio constante, sin importar la edad de la persona.
A estas observaciones se suman las recomendaciones de otros profesionales, quienes sugieren evitar depilaciones agresivas o diseños demasiado delgados, así como el uso de pigmentos excesivamente oscuros.
Para revertir estos efectos, se recomienda el uso de péptidos y sérums que favorezcan el crecimiento del folículo, realizar peinados ascendentes, mantener la fibra capilar bien hidratada y emplear tonos suaves para rellenar los espacios vacíos con delicadeza.