La Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) de Nepal informó este domingo que el número de fallecidos en su territorio es de 1.341. Esta cifra presenta una ligera variación respecto al día anterior, debido a la complejidad que implica el trabajo forense y la identificación de restos humanos hallados entre los escombros. Por otro lado, la cifra de desaparecidos en suelo nepalí asciende a 4.996, incluyendo al menos 589 extranjeros, entre ellos dos ciudadanos españoles. Hasta la fecha, las autoridades solo han logrado entregar 98 cuerpos a sus familiares.
En el Tíbet, la situación sigue siendo crítica tras la avalancha de lodo y rocas del pasado 26 de agosto. Las autoridades locales confirmaron 43 decesos y mantienen la búsqueda de 519 personas que aún no han sido localizadas.
Historias de supervivencia en la zona cero
A pesar del tiempo transcurrido, la esperanza se ha renovado tras el rescate con vida de cuatro personas en los últimos días. El sábado, los equipos de emergencia lograron salvar a Chandrika Shrestha, una mujer de 64 años que permaneció once días sepultada bajo el lodo en su vivienda en Betrawati, Nuwakot. Poco antes, un ciudadano chino fue extraído con vida tras pasar once días atrapado en un túnel de la central hidroeléctrica Upper Trishuli-1. Estos rescates se suman al de otros dos trabajadores que fueron liberados el viernes tras diez días bajo los escombros en la central Trishuli 3A.
El gobierno nepalí mantiene un despliegue sin precedentes con más de 21.465 efectivos de seguridad, incluyendo al Ejército y la Policía. Gracias a este esfuerzo, se ha logrado poner a salvo a 13.104 personas. Actualmente, 6.075 heridos reciben atención médica, mientras que 3.652 damnificados se encuentran refugiados en 39 centros de acogida provisionales ubicados en las zonas más afectadas, como Rasuwa, Nuwakot y Dhading.