La controversia se originó el pasado 1 de septiembre, cuando el fundador de Kumbia Kings anunció públicamente que había iniciado acciones legales contra su hermana. Según el músico, este procedimiento guarda relación con diversos eventos y circunstancias vinculadas a su padre, ya fallecido.
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La tensión aumentó cuando A.B. sostuvo haber descubierto que Suzette tenía intenciones de comercializar objetos personales de la intérprete, una acusación que motivó una reacción inmediata tanto de su madre como de su hermana.
La postura de Marcella y Suzette
Ante los señalamientos, Marcella y Suzette difundieron un comunicado a través de las redes sociales de esta última. En el texto, calificaron las palabras del músico como insinuaciones falsas y de gran gravedad, justificando su decisión de hacer pública una situación que preferían mantener en la privacidad.
La familia aclaró que, aunque Marcella no solía exponer los problemas internos, las declaraciones sobre su esposo, su hija y el resto del clan la obligaron a intervenir. Ambas aseguraron que su intención no es atacar a A.B., pero recalcaron que su silencio no debe ser tomado como una validación de las acusaciones.
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Desconocimiento de la demanda
Un punto central del comunicado es la afirmación de que no fueron notificadas sobre ninguna acción legal. Tras enterarse de las declaraciones de A.B., buscaron información en registros públicos sin hallar rastro alguno del proceso mencionado.
La réplica de A.B. Quintanilla
Lejos de calmarse, el conflicto continuó con una nueva respuesta del músico, quien reafirmó la existencia del proceso legal. A.B. insistió en que su hermana y su equipo legal fueron debidamente notificados sobre deberes fiduciarios y acusó a Suzette de no presentar la documentación financiera requerida.
Finalmente, el artista criticó duramente la participación de su madre en la disputa, calificando como un acto de conveniencia su involucramiento y asegurando que ella desconocía los pormenores de la gestión familiar.