El rescate del ciudadano colombiano se concretó en la zona de El Agustino, luego de un enfrentamiento armado entre los efectivos policiales y los sospechosos. El suceso tuvo lugar aproximadamente a las 2:20 de la madrugada de este miércoles. Según el informe de las autoridades, el afectado había sido sometido a actos de tortura mientras los captores exigían a sus allegados la suma de 100 mil soles, equivalentes a unos 30 mil dólares, a cambio de su liberación.
Evidencias de crueldad
De acuerdo con los reportes locales, dos individuos, presuntos miembros de la banda denominada “Los Injertos del Mal”, interceptaron al empresario, pareja de una diseñadora de Gamarra, y lo trasladaron en un vehículo gris. Posteriormente, los secuestradores establecieron contacto con los familiares de la víctima, enviándoles audios y videos donde se observaba cómo golpeaban las manos y dedos del joven con un martillo, además de causarle heridas en la cabeza utilizando la cacha de un arma de fuego.
Los detectives especializados en casos de secuestro lograron rastrear el automóvil empleado en el rapto y llegaron hasta el lugar de los hechos. Un sujeto, al notar la presencia policial, disparó contra los funcionarios antes de intentar escapar.
Desarticulación de la banda
Tras una intensa persecución, las autoridades detuvieron al venezolano Marcos Alfredo Gomes Armas, de 25 años, quien presentaba una herida de bala en el brazo derecho. Simultáneamente, otros investigadores ingresaron a un inmueble de cuatro pisos donde capturaron a Edgar José Guerrero Cansines (26), Fernando Ayala Arellano (26), María López Gutiérrez (23), Moreadnys Daisnery España Rodríguez (27) y a dos adolescentes de 17 años.
Dentro de la propiedad, los agentes hallaron al empresario colombiano atado de pies y manos, sentado en un rincón y con lesiones de consideración. En el sitio también se incautó el teléfono móvil utilizado para las negociaciones del rescate. Las autoridades sospechan, debido a la presencia de prendas con rastros de sangre, que el lugar fue utilizado previamente para otros dos secuestros. Los detenidos enfrentan la posibilidad de recibir una condena de cadena perpetua debido a la gravedad de los maltratos infligidos a la víctima.