Un portavoz de la administración de Washington confirmó que esta movilización de recursos representa una de las respuestas más significativas ante desastres naturales en América Latina durante los últimos años. La iniciativa incluye el despliegue de cerca de 250 especialistas en rescate, equipamiento naval de alta tecnología y una partida inicial de 150 millones de dólares destinados a la atención inmediata de los afectados.
Entre los grupos de apoyo civil que han llegado al país destacan las brigadas urbanas de búsqueda y salvamento del condado de Miami-Dade, las cuales fueron federalizadas de manera excepcional para trabajar junto a unidades de élite provenientes de Los Ángeles y Fairfax, en Virginia.
La oficina de respuesta humanitaria de Estados Unidos estableció su base de operaciones en Miami, aprovechando los fuertes vínculos culturales y la presencia de la numerosa comunidad venezolana en la zona. Este esfuerzo cuenta con el respaldo activo del secretario de Estado, Marco Rubio, quien supervisa la logística de almacenamiento de medicinas y alimentos, así como la coordinación de los centros de acopio.
Uno de los logros más críticos de esta misión ha sido la rehabilitación técnica del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar de Maiquetía. La infraestructura, que había quedado inoperativa tras los sismos, obligó inicialmente a utilizar aeronaves militares MV-22 Osprey desde Puerto Rico. Gracias a la intervención de ingenieros estadounidenses, una de las pistas fue certificada para permitir el aterrizaje de aviones de carga pesada C-17 Globemaster, facilitando la entrada de hospitales móviles gestionados por organizaciones como International Medical Corps y Samaritan’s Purse.
Adicionalmente, la operación cuenta con el apoyo estratégico del buque USS Fort Lauderdale, posicionado frente al litoral venezolano, el cual funciona como una base aérea flotante para superar las dificultades logísticas derivadas del colapso de las vías terrestres en el país.