Ante los señalamientos, Evans desmintió haber ejecutado la seña de manera deliberada, argumentando que el movimiento fue totalmente inconsciente e involuntario. Por su parte, el máximo organismo del fútbol mundial determinó que no existían evidencias que respaldaran la acusación de un acto ofensivo.
«Deseo aclarar que no realicé intencionalmente ningún símbolo o gesto con la mano para transmitir un mensaje, creencia, afiliación o juego de ninguna clase», declaró Evans a través de un comunicado oficial enviado a la agencia EFE.
El conflicto que involucró al árbitro surgió a raíz del encuentro entre las selecciones de Alemania y Curazao.
La versión del árbitro ante la controversia
El colegiado explicó que la única justificación posible es que se trató de un movimiento mecánico del cual no tuvo conciencia en el momento. Según el testimonio de Evans, las grabaciones del partido evidenciaron que repitió el gesto en múltiples ocasiones mientras sostenía un bolígrafo entre sus dedos.
La polémica se originó durante la transmisión previa al partido, cuando las cámaras enfocaron al equipo del videoarbitraje (VAR) y captaron a Evans realizando con su mano derecha una seña similar al símbolo de «OK». Este gesto cobró notoriedad mundial en 2019, al ser utilizado durante el juicio del autor del atentado contra dos mezquitas en Christchurch, Nueva Zelanda.
Evans lamentó profundamente la interpretación dada a su señal y enfatizó que dicha controversia no representa sus valores personales.
Resolución de la FIFA tras el análisis del caso
Luego de que las imágenes se viralizaran, la organización Fare (Fútbol contra el racismo en Europa), encargada de monitorear conductas discriminatorias en el evento, solicitó la separación del árbitro australiano al considerar que el gesto guardaba similitud con símbolos de grupos supremacistas.
No obstante, la FIFA notificó que su Comité Disciplinario independiente evaluó los hechos y no halló pruebas de una infracción al reglamento, confirmando que Evans seguirá desempeñando sus labores como parte del equipo arbitral para el Mundial 2026.
«No se ha encontrado ninguna prueba de que se haya vulnerado el Código Disciplinario de la FIFA. El Comité Disciplinario también ha tomado nota de la declaración de Evans», comunicó la federación internacional.
Shaun Evans, de 38 años, es reconocido como uno de los árbitros con mayor trayectoria en Australia. Desde su ingreso a la lista FIFA en 2012, ha dirigido partidos de la A-League, torneos continentales de la Confederación Asiática de Fútbol (AFC) y diversas competiciones de selecciones nacionales.