La canciller Rosa Villavicencio explicó este jueves que el propósito fundamental de esta invitación es establecer una «conversación directa» que aborde los intereses compartidos por ambas naciones, especialmente después del vacío de poder generado por la detención de Nicolás Maduro.
A pesar de la invitación, la Cancillería colombiana mantiene una postura cautelosa respecto al reconocimiento pleno del estatus oficial de Rodríguez.
Villavicencio aclaró que la decisión de reconocerla completamente como mandataria recae exclusivamente en el presidente Gustavo Petro, quien hasta el momento no ha formalizado dicha posición.
Esta invitación se produce simultáneamente con un acercamiento similar hacia el presidente estadounidense, Donald Trump, en un esfuerzo por equilibrar la balanza entre la nueva realidad política en Caracas y la influencia de Washington.
El presidente Petro, quien confirmó haber dialogado telefónicamente con Rodríguez hace 48 horas, propone un esquema de mediación que incluiría a Estados Unidos. La iniciativa persigue tres objetivos principales:
- Estabilizar la sociedad venezolana para prevenir un conflicto civil que pueda repercutir en los 2.219 kilómetros de frontera compartida.
- Ofrecer experiencia en procesos de paz: la canciller destacó que la trayectoria de Colombia en negociaciones podría ser crucial para la transición en Venezuela.
- Bogotá enfatizó que su labor como mediador dependerá de la aceptación formal por parte de los actores políticos internos de Venezuela.
Hasta el momento, Delcy Rodríguez no ha emitido una respuesta a la invitación de Bogotá.
La prudencia de la administración venezolana sugiere una evaluación de los riesgos políticos que implicaría sentarse a negociar bajo la mediación de un aliado histórico que ahora busca reajustar su relación con la Casa Blanca.
Por su parte, Colombia se prepara para una reunión decisiva entre Petro y Trump en Washington, donde el futuro de Venezuela será el tema central de la agenda.