La estrategia estadounidense para fomentar un cambio político en la nación sudamericana se fundamenta en una serie de acciones que priorizan la estabilidad y el control económico como herramientas clave para moldear el porvenir del país. Esta visión fue expuesta por Rubio ante el Congreso de EE. UU.
Rubio justificó la política de presión ejercida sobre el gobierno venezolano con un principio rector: “El paso inicial es la estabilización del país. No deseamos que se sumerja en el caos”, declaró el funcionario ante los legisladores norteamericanos.
Bajo esta lógica, la denominada “cuarentena” impuesta a Venezuela es considerada un instrumento decisivo: “Parte de esa estabilización, y la razón por la que comprendemos y creemos tener la mayor influencia posible, es nuestra cuarentena”, afirmó Rubio.
La aplicación inmediata de este enfoque se evidenció con nuevas incautaciones marítimas: “Como han presenciado hoy, dos embarcaciones adicionales fueron confiscadas. Nos encontramos en medio de este proceso y, de hecho, a punto de concretar un acuerdo para apropiarnos de todo el crudo que poseen, el petróleo que se encuentra paralizado en Venezuela”, detalló Rubio.
En este contexto, el secretario de Estado describió una operación sin precedentes: “Tomaremos entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo. Lo comercializaremos en el mercado a precios actuales, sin los descuentos que recibía Venezuela”, aseguró ante el Congreso, enfatizando que los fondos obtenidos de estas ventas serán administrados internacionalmente con un enfoque en la transparencia y el bienestar de los ciudadanos.
“Ese capital se gestionará de tal forma que controlaremos su distribución para beneficiar al pueblo venezolano, no a la corrupción ni al régimen”, añadió.
Rubio visualizó la segunda fase de intervención bajo el concepto de “recuperación”, ligada a la reinserción de Venezuela en el mercado global. “La segunda etapa será la llamada recuperación, que consiste en asegurar que las empresas estadounidenses, occidentales y de otras naciones tengan acceso equitativo al mercado venezolano”, puntualizó.
Paralelamente, el funcionario adelantó el impulso de un marco de reconciliación política. “Se comenzará a generar un proceso de reconciliación nacional en Venezuela para que las fuerzas de la oposición puedan ser amnistiadas y liberadas de las prisiones o repatriadas al país y así iniciar la reconstrucción de la sociedad civil”, subrayó.
La secuencia culmina en una etapa definitiva que consolidaría la transformación política interna de la nación: “Y la tercera fase, por supuesto, será de transición. Parte de esto se superpondrá. Se lo he descrito con gran detalle”, concluyó el secretario de Estado norteamericano.
Las declaraciones de Marco Rubio, tras su comparecencia ante el Congreso –donde explicó el proceso que se vive en Venezuela desde el pasado sábado–, clarificaron la hoja de ruta a seguir. El monitoreo constante de las acciones de Rodríguez y sus colaboradores servirá como garantía del proceso iniciado el sábado 3 con la captura del dictador, quien este lunes se presentó ante un juez en Nueva York para enfrentar los cargos de narcoterrorismo que se le imputan.