Este viernes 28 de noviembre se registró un nuevo episodio de violencia en la convulsa región del Catatumbo, donde facciones disidentes de las Farc y el Ejército de Liberación Nacional (ELN) protagonizaron un intenso combate. El enfrentamiento tuvo lugar en el sector de Filogringo, ubicado en la jurisdicción del municipio de El Tarra, en Norte de Santander, Colombia, y dejó un saldo preliminar de siete personas fallecidas.
Los choques armados se intensificaron desde la noche del jueves y se extendieron hasta las primeras horas del viernes, provocando gran preocupación entre los residentes. La comunidad denunció la presencia de heridos y urgió la intervención de las autoridades para proteger a la población civil de las repercusiones del conflicto.
Informes de la comunidad indican que entre los caídos se encuentra alias “el Cuyo”, quien era señalado como uno de los líderes del ELN en la zona. Su muerte podría tener un impacto significativo en la estructura de mando de la organización en medio de la actual pugna criminal por el territorio.
La violencia en esta región ha experimentado un alarmante recrudecimiento desde principios de año, cuando una serie de agresiones entre ambos grupos armados desencadenó más de tres meses de confrontaciones ininterrumpidas. Este periodo estuvo marcado por numerosos homicidios y desplazamientos forzados de habitantes. La escalada bélica entre estas estructuras ilegales se debe a la lucha por el dominio del narcotráfico y de las rutas estratégicas que conducen hacia la frontera.
Cifras oficiales revelan que, solo en el periodo más reciente de este conflicto, 86 personas perdieron la vida y más de 57.000 residentes se vieron obligados a abandonar sus hogares. Adicionalmente, otras 19.000 personas permanecieron confinadas debido a la intensidad de los combates.