El suceso tuvo lugar cuando un bote Sea Ray de 39 pies, que transportaba a 15 personas, se incendió violentamente en el Intracoastal Waterway. El estruendo alertó a los presentes, quienes observaron cómo las llamas consumían la nave y los ocupantes saltaban al agua. Las autoridades de bomberos de Fort Lauderdale informaron que la explosión se originó por la ignición de vapores de combustible al intentar encender el motor.
El trágico evento dejó un saldo lamentable. Joshua Fifi, el capitán de la embarcación de 29 años y padre de cuatro hijos, perdió la vida. Por su parte, Anthony, su madre Cassandra, y su hermano de cinco años, Kash, sufrieron severas quemaduras.
La recuperación de la familia Rivera fue un proceso prolongado y complicado. La madre fue dada de alta después de una semana y media, mientras que Kash recibió el alta el 21 de julio. Según el relato de la abuela de los niños, Anthony presentó quemaduras en el 80% de su cuerpo, y su hermano en el 40%. A pesar de la gravedad de las lesiones, ambos han respondido favorablemente a los tratamientos médicos.
La familia ha contado con un considerable respaldo de la comunidad, y su regreso a casa representa un gran alivio después de meses de batallas y esperanza en el centro hospitalario.