Ciro Ugarte, director de emergencias de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), explicó en una videoconferencia con medios de comunicación que el riesgo de contagio es especialmente crítico en los refugios, donde el hacinamiento facilita la propagación de enfermedades como el sarampión.
Otro factor determinante para la prevención de epidemias es la calidad del agua, la cual no está garantizada en las áreas más afectadas por la reciente catástrofe. Según Ugarte, el suministro es limitado, lo que complica las labores de evaluación en los refugios, convirtiendo en una prioridad asegurar el acceso a agua potable para la población damnificada.
Ante este panorama, la OPS plantea la posibilidad de implementar jornadas de vacunación selectiva, enfocadas en combatir enfermedades transmitidas por vectores, como mosquitos, tanto en los refugios como en las zonas siniestradas.
La entidad regional ha inspeccionado ocho centros de salud, constatando que todos requieren asistencia urgente, con tres de ellos presentando daños estructurales significativos. La situación en hospitales de referencia es alarmante: el Hospital José María Vargas en Caracas opera en condiciones críticas, albergando a 96 pacientes en una sala diseñada para ocho camas, además de reportar niveles mínimos en su banco de sangre.
Por su parte, en el estado La Guaira, el Hospital Rafael Medina Jiménez ha tenido que reducir su capacidad operativa de 108 a 35 camas, mientras que otros 22 centros asistenciales en diversas localidades han notificado carencias graves en sus suministros y capacidad de atención.