Ambos capitanes demostraron su vigencia física y técnica, manteniendo la intensidad durante gran parte del compromiso. Mientras que el astro portugués permaneció en el campo durante 80 minutos, el mediocampista croata completó la totalidad del tiempo reglamentario, liderando a su selección en un choque de alta tensión.
Tras un primer tiempo de estudio y mucha cautela por parte de ambos bandos, el complemento se transformó en un ida y vuelta constante. Croacia golpeó primero al minuto 53, cuando Ivan Perisic conectó un centro preciso de Igor Matanovic para abrir el marcador. Portugal respondió con determinación, buscando igualar las acciones rápidamente.
La polémica y la tecnología fueron protagonistas. Un tanto de Cristiano Ronaldo fue anulado por fuera de juego tras revisión del VAR, pero poco después, el mismo sistema detectó una infracción sobre Renato Veiga que permitió a CR7 igualar el marcador desde el punto penal al minuto 67. El partido se volvió un duelo de infarto con ocasiones claras para ambos equipos, incluyendo intervenciones providenciales del guardameta Diogo Costa.

El desenlace llegó en el tiempo de descuento. Cuando parecía que el empate persistiría, Gonçalo Ramos se elevó en el área para cabecear un centro de Rafael Leao, sentenciando el 2-1 definitivo al minuto 90+4. A pesar de los intentos desesperados de Croacia por igualar, incluyendo un gol anulado a Josko Gvardiol por posición adelantada en el último suspiro, Portugal selló su pase a la siguiente fase.
Al finalizar el encuentro, la imagen de los dos astros fundidos en un abrazo cerró un capítulo memorable, reconociendo el esfuerzo mutuo en una jornada donde el fútbol, más allá del resultado, celebró la grandeza de dos leyendas.